Cuando comienzas un tratamiento antihongos, es normal preguntarte si realmente está dando resultados. Aunque cada organismo responde a su propio ritmo, existen señales claras y progresivas que indican que el tratamiento está funcionando correctamente.
1. Disminución de la picazón y el ardor
Una de las primeras mejoras suele ser la reducción del picor, escozor o sensación de quemazón. Esto indica que el hongo está perdiendo actividad y la piel comienza a desinflamarse.
2. Menos enrojecimiento e inflamación
Con el paso de los días, la zona afectada puede verse menos roja, menos hinchada y con un aspecto más calmado, señal de que la infección está retrocediendo.
3. Cambio en la textura de la piel o la uña
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En la piel: disminuye la descamación, las grietas o el aspecto blanquecino.
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En las uñas: el crecimiento nuevo suele verse más claro, firme y saludable, aunque la mejoría completa lleva más tiempo.
4. Reducción del mal olor
En infecciones por hongos, el mal olor es común. Su disminución es una señal positiva de que el entorno ya no favorece el crecimiento del hongo.
5. No aparecen nuevas lesiones
Cuando el tratamiento funciona, dejan de surgir nuevas manchas, ampollas o zonas afectadas, lo que indica que la infección está controlada.
6. Mejora progresiva, no inmediata
Un punto clave: los tratamientos antihongos no actúan de un día para otro. La mejoría suele ser gradual y constante, lo cual es completamente normal.
Importante recordar
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Completa siempre el tratamiento indicado, aunque los síntomas mejoren antes.
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Mantén una buena higiene y evita la humedad en la zona tratada.
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Si los síntomas no mejoran o empeoran, consulta con un profesional de la salud.





